viernes, 5 de noviembre de 2010

La expansión del Islam

El Islam

 EL ISLAM
El islam es una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el libro del Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que "No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el mensajero de Alá". La palabra árabe Allah, castellanizada como Alá, significa ‘Dios’ y su etimología es la misma de la palabra semítica El, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: «La sumisión a Dios el Altísimo a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría». El libro sagrado del islam es el Corán, dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel). Los seguidores del islam se denominan musulmanes . Atestiguan que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía.

Una de las características de la expansión musulmana es su rapidez, y su persistencia en los países ocupados. Los pueblos conquistados por los musulmanes no están obligados a la conversión, aunque deben pagar impuestos. El Estado islámico ofrece estabilidad política a la región y, en principio, una escasa islamización de las estructuras del poder.

La estructura tribal de los beduinos y los bereberes, otro pueblo nómada islamizado, llevará a profundos conflictos sociales dentro del islam, a pesar de la umma. El Estado islámico se desintegrará en múltiples estados de carácter plenamente feudal, al igual que los reinos cristianos.

La conquista de Oriente

La expansión fuera de Arabia comienza muy pronto, en el califato de Abú Bakr. En principio son simples razias dentro de un estado en descomposición, como era el Imperio persa.

Las tribus islámicas que se instalaron en el valle del Tigris y el Éufrates verían como la población les facilitaba su labor ya que ellos ofrecían estabilidad política.

La conquista de Siria, Mesopotamia y Armenia

 Bizancio logra contener el avance de las tropas musulmanas, aunque pierde territorios. El Imperio se encuentra en graves dificultades económicas y en plena campaña para reconstruir el Imperio romano.

 La cultura islámica se urbaniza definitivamente, será la civilización urbana de la Edad Media.

Conquista del Occidente: Egipto y el norte de África

La invasión de Egipto comienza en el 642. En Alejandría se crea la primera flota musulmana, en el 649, que expulsaría del Mediterráneo a los piratas y aseguraría la navegación por este mar.

La conquista de Egipto planteó algunos problemas. A diferencia de los territorios conquistados hasta entonces, Egipto tenía una raza y una lengua diferente, y totalmente extraña para ellos. Con la a conquista del norte de África se crea el Magreb desvinculado de Damasco.

Las conquistas europeas: España, Francia e Italia

La iniciativa de comenzar la conquista al otro lado del estrecho de Gibraltar no surge en Damasco, sino en el Magreb, por iniciativa del valí Muza y con apoyo de su jefe militar Tarif.

La invasión de la península ibérica comienza en el 711. El reino visigodo se está descomponiendo. Los musulmanes no encuentran excesiva resistencia por parte de la población hispanovisigoda, ya que para ellos sólo significó un cambio de señor feudal. Muza y Tarif avanzan hasta las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. En el 722 (según la tradición en el 718) Pelayo detiene la incursión en Covadonga, al mismo tiempo que comienzan los problemas internos en al-Ándalus. Los musulmanes comienzan a perder territorios al norte del Duero. Sin embargo, están plenamente asentados en la península, y las conquistas consolidas. En el año 756 Abderramán llega a al-Ándalus e independiza el territorio de los califas abasíes, creando un Estado unitario.

Las conquistas orientales
El islam también se expande hacia el Oriente por el Asia central y la India. Allí domina el budismo y el zoroastrismo, y está bajo la influencia del Imperio chino. La cultura y la población asiática es totalmente diferente a la musulmana y ofrecieron una resistencia feroz a la invasión.
El califato se traslada a Bagdad en el 762 y la unidad del islam se viene abajo, sin embargo, la religión se universaliza. Es entonces cuando se emprende la conquista de la India.

El fin del imperio

Tras la revolución abasí, en el 750, se crean tres califatos y múltiples reinos de taifas. En 1258 la invasión mongola de Gengis-Jan sacude el Imperio en el oriente. El imperio musulmán se ha desintegrado.

Allí donde se instaló el islam la religión perdura, o al menos estuvo asentada durante muchos años. El espíritu del Imperio musulmán pasará a los turcos otomanos.


Sociedad Medieval

SOCIEDAD MEDIEVAL



El Feudalismo


EL FEUDALISMO



Sistema contractual de relaciones políticas y militares entre los miembros de la nobleza de Europa occidental durante la alta edad media. El feudalismo se caracterizó por la concesión de feudos (casi siempre en forma de tierras y trabajo) a cambio de una prestación política y militar, contrato sellado por un juramento de homenaje y fidelidad. Pero tanto el señor como el vasallo eran hombres libres, por lo que no debe ser confundido con el régimen señorial, sistema contemporáneo de aquél, que regulaba las relaciones entre los señores y sus campesinos. El feudalismo unía la prestación política y militar a la posesión de tierras con el propósito de preservar a la Europa medieval de su desintegración en innumerables señoríos independientes tras el hundimiento del Imperio Carolingio.

Orígenes

Cuando los pueblos germanos conquistaron en el siglo V el Imperio romano de Occidente pusieron también fin al ejército profesional romano y lo sustituyeron por los suyos propios, formados con guerreros que servían a sus caudillos por razones de honor y obtención de un botín. Vivían de la tierra y combatían a pie ya que, como luchaban cuerpo a cuerpo, no necesitaban emplear la caballería. Pero cuando los musulmanes, vikingos y magiares invadieron Europa en los siglos VIII, IX y X, los germanos se vieron incapaces de enfrentarse con unos ejércitos que se desplazaban con suma rapidez. Primero Carlos Martel en la Galia, después el rey Alfredo el Grande en Inglaterra y por último Enrique el Pajarero de Germania, cedieron caballos a algunos de sus soldados para repeler las incursiones sobre sus tierras. No parece que estas tropas combatieran a caballo; más bien tenía la posibilidad de perseguir a sus enemigos con mayor rapidez que a pie. No obstante, es probable que se produjeran acciones de caballería en este mismo periodo, al introducirse el uso de los estribos. Con total seguridad esto ocurrió en el siglo XI. .

Origen del sistema

Los caballos de guerra eran costosos y su adiestramiento para emplearlos militarmente exigía años de práctica. Carlos Martel, con el fin de ayudar a su tropa de caballería, le otorgó fincas (explotadas por braceros) que tomó de las posesiones de la Iglesia. Estas tierras, denominadas ‘beneficios’, eran cedidas mientras durara la prestación de los soldados. Éstos, a su vez, fueron llamados ‘vasallos’ (término derivado de una palabra gaélica que significaba sirviente). Sin embargo, los vasallos, soldados selectos de los que los gobernantes Carolingios se rodeaban, se convirtieron en modelos para aquellos nobles que seguían a la corte. Con la desintegración del Imperio Carolingio en el siglo IX muchos personajes poderosos se esforzaron por constituir sus propios grupos de vasallos dotados de montura, a los que ofrecían beneficios a cambio de su servicio. Algunos de los hacendados más pobres se vieron obligados a aceptar el vasallaje y ceder sus tierras al señorío de los más poderosos, recibiendo a cambio los beneficios feudales. Se esperaba que los grandes señores protegieran a los vasallos de la misma forma que se esperaba que los vasallos sirvieran a sus señores.

Feudalismo clásico

Esta relación de carácter militar que se estableció en los siglos VIII y IX a veces es denominada feudalismo Carolingio, pero carecía aún de uno de los rasgos esenciales del feudalismo clásico desarrollado plenamente desde el siglo X. Fue sólo hacia el año 1000 cuando el término ‘feudo’ comenzó a emplearse en sustitución de ‘beneficio’ este cambio de términos refleja una evolución en la institución. A partir de este momento se aceptaba de forma unánime que las tierras entregadas al vasallo eran hereditarias, con tal de que el heredero que las recibiera fuera grato al señor y pagara un impuesto de herencia llamado ‘socorro’. El vasallo no sólo prestaba el obligado juramento de fidelidad a su señor, sino también un juramento especial de homenaje al señor feudal, el cual, a su vez, le investía con un feudo. De este modo, el feudalismo se convirtió en una institución tanto política como militar, basada en una relación contractual entre dos personas individuales, las cuales mantenían sus respectivos derechos sobre el feudo.

Causas de la aparición del sistema feudal

La guerra fue endémica durante toda la época feudal, pero el feudalismo no provocó esta situación; al contrario, la guerra originó el feudalismo. Tampoco el feudalismo fue responsable del colapso del Imperio Carolingio, más bien el fracaso de éste hizo necesaria la existencia del régimen feudal. El Imperio Carolingio se hundió porque estaba basado en la autoridad de una sola persona y no estaba dotado de instituciones lo suficientemente desarrolladas. La desaparición del Imperio amenazó con sumir a Europa en una situación de anarquía: cientos de señores individuales gobernaban a sus pueblos con completa independencia respecto de cualquier autoridad soberana. Los vínculos feudales devolvieron cierta unidad, dentro de la cual los señores renunciaban a parte de su libertad, lo que era necesario para lograr una cooperación eficaz. Bajo la dirección de sus señores feudales, los vasallos pudieron defenderse de sus enemigos, y más tarde crear principados feudales de cierta importancia y complejidad. Una vez que el feudalismo demostró su utilidad local reyes y emperadores lo adoptaron para fortalecer sus monarquías.

Plenitud

El feudalismo alcanzó su madurez en el siglo XI y tuvo su máximo apogeo en los siglos XII y XIII. Su cuna fue la región comprendida entre los ríos Rin y Loira, dominada por el ducado de Normandía. Al conquistar sus soberanos, a fines del siglo XI, el sur de Italia, Sicilia e Inglaterra y ocupar Tierra Santa en la primera Cruzada, establecieron en todas estas zonas las instituciones feudales. España también adoptó un cierto tipo de feudalismo en el siglo XII, al igual que el sur de Francia, el norte de Italia y los territorios alemanes. Incluso Europa central y oriental conoció el sistema feudal durante un cierto tiempo y en grado limitado, sobre todo cuando el Imperio bizantino se feudalizó tras la cuarta Cruzada. Los llamados feudalismos del antiguo Egipto y de Persia, o de China y Japón, no guardan relación alguna con el feudalismo europeo, y sólo son superficialmente similares. Quizá fueran los samuráis japoneses los que más se asemejaron a los caballeros medievales, en particular los shoguns de la familia Ashikaga; pero las relaciones entre señores y vasallos en Japón eran diferentes a las del feudalismo de Europa occidental.

Características

En su forma más clásica, el feudalismo occidental asumía que casi toda la tierra pertenecía al príncipe soberano —bien el rey, el duque, el marqués o el conde— que la recibía "de nadie sino de Dios". El príncipe cedía los feudos a sus barones, los cuales le rendían el obligado juramento de homenaje y fidelidad por el que prestaban su ayuda política y militar, según los términos de la cesión. Los nobles podían ceder parte de sus feudos a caballeros que le rindieran, a su vez, homenaje y fidelidad y les sirvieran de acuerdo a la extensión de las tierras concedidas. De este modo si un monarca otorgaba un feudo de doce señoríos a un noble y a cambio exigía el servicio de diez caballeros, el noble podía ceder a su vez diez de los señoríos recibidos a otros tantos caballeros, con lo que podía cumplir la prestación requerida por el rey. Un noble podía conservar la totalidad de sus feudos bajo su dominio personal y mantener a sus caballeros en su señorío, alimentados y armados, todo ello a costa de sufragar las prestaciones debidas a su señor a partir de su propio patrimonio y sin establecer relaciones feudales con inferiores, pero esto era raro que sucediera ya que los caballeros deseaban tener sus propios señoríos. Los caballeros podían adquirir dos o más feudos y eran proclives a ceder, a su vez, parte de esas posesiones en la medida necesaria para obtener el servicio al que estaban obligados con su superior. Mediante este suben feudamiento se creó una pirámide feudal, con el monarca en la cúspide, unos señores intermedios por debajo y un grupo de caballeros feudales para servir a la convocatoria real.
Los problemas surgían cuando un caballero aceptaba feudos de más de un señor, para lo cual se creó la institución del homenaje feudatario, que permitía al caballero proclamar a uno de sus señores como su señor feudal, al que serviría personalmente, en tanto que enviaría a sus vasallos a servir a sus otros señores. Esto quedaba reflejado en la máxima francesa de que "el señor de mi señor no es mi señor" de ahí que no se considerara rebelde al subvasallo que combatía contra el señor de su señor. Sin embargo, en Inglaterra, Guillermo I el Conquistador y sus sucesores exigieron a los vasallos de sus vasallos que les prestaran juramento de fidelidad.

Obligaciones del vasallo

La prestación militar era fundamental en el feudalismo, pero estaba lejos de ser la única obligación del vasallo para con su señor. Cuando el señor era propietario de un castillo, podía exigir a sus vasallos que lo guarnecieran, en una prestación denominada ‘custodia del castillo’. El señor también esperaba de sus vasallos que le atendieran en su corte, con objeto de aconsejarle y de participar en juicios que afectaban a otros vasallos. Si el señor necesitaba dinero, podía esperar que sus vasallos le ofrecieran ayuda financiera. A lo largo de los siglos XII y XIII estallaron muchos conflictos entre los señores y sus vasallos por los servicios que estos últimos debían prestar. En Inglaterra, la Carta Magna definió las obligaciones de los vasallos del rey; por ejemplo, no era obligatorio procurar ayuda económica al monarca salvo en tres ocasiones: en el matrimonio de su hija mayor, en el nombramiento como caballero de su primogénito y para el pago del rescate del propio rey. En Francia fue frecuente un cuarto motivo para este tipo de ayuda extraordinaria: la financiación de una Cruzada organizada por el monarca. El hecho de actuar como consejeros condujo a los vasallos a exigir que se obtuviera su beneplácito en las decisiones del señor que les afectaran en cuestiones militares, alianzas matrimoniales, creación de impuestos o juicios legales.

Herencia y tutela

Otro aspecto del feudalismo que requirió una regulación fue la sucesión de los feudos. Cuando éstos se hicieron hereditarios, el señor estableció un impuesto de herencia llamado ‘socorro’. Su cuantía fue en ocasiones motivo de conflictos. La Carta Magna estableció el socorro en 100 libras por barón y 5 libras por caballero; en todo caso, la tasa varió según el feudo. Los señores se reservaron el derecho de asegurarse que el propietario del feudo fuese leal y cumplidor de sus obligaciones. Si un vasallo moría y dejaba a un heredero mayor de edad y buen caballero, el señor no tenía por qué objetar su sucesión. Sin embargo, si el hijo era menor de edad o si el heredero era  mujer, el señor podía asumir el control del feudo hasta que el heredero alcanzara la mayoría de edad o la heredera se casara con un hombre que tuviera su aprobación. De este modo surgió el derecho señorial de tutela de los herederos menores de edad o de las herederas y el derecho de vigilar sobre el matrimonio de éstas, lo que en ciertos casos supuso que el señor se eligiera a sí mismo como marido. La viuda de un vasallo tenía derecho a una pensión de por vida sobre el feudo de su marido (por lo general un tercio de su valor) lo que también llevaba a provocar el interés del señor por que la viuda contrajera nuevas nupcias. En algunos feudos el señor tenía pleno derecho para controlar estas segundas nupcias. En el caso de muerte de un vasallo sin sucesores directos, la relación de los herederos con el señor variaban: los hermanos fueron normalmente aceptados como herederos, no así los primos. Si los herederos no eran aceptados por el señor, la propiedad del feudo revertía en éste, que así recuperaba el pleno control sobre el feudo; entonces podía quedárselo para su dominio directo o cederlo a cualquier caballero en un nuevo vasallaje.

Ruptura del contrato

Dado el carácter contractual de las relaciones feudales cualquier acción irregular cometida por las partes podía originar la ruptura del contrato. Cuando el vasallo no llevaba a cabo las prestaciones exigidas, el señor podía acusarle, en su corte, ante sus otros vasallos y si éstos encontraban culpable a su par, entonces el señor tenía la facultad de confiscar su feudo, que pasaba de nuevo a su control directo. Si el vasallo intentaba defender su tierra, el señor podía declararle la guerra para recuperar el control del feudo confiscado. El hecho de que los pares del vasallo le declararan culpable implicaba que moral y legalmente estaban obligados a cumplir su juramento y pocos vasallos podían mantener una guerra contra su señor y todos sus pares. En el caso contrario, si el vasallo consideraba que su señor no cumplía con sus obligaciones, podía desafiarle —esto es, romper formalmente su confianza— y declarar que no le consideraría por más tiempo como su señor, si bien podía seguir conservando el feudo como dominio propio o convertirse en vasallo de otro señor. Puesto que en ocasiones el señor consideraba el desafío como una rebelión, los vasallos desafiantes debían contar con fuertes apoyos o estar preparados para una guerra que podían perder.

Autoridad real

Los monarcas, durante toda la época feudal, tenían otras fuentes de autoridad además de su señorío feudal. El renacimiento del saber clásico supuso el resurgimiento del  Derecho romano, con su tradición de poderosos gobernantes y de la administración territorial. La Iglesia consideraba que los gobernantes lo eran por la gracia de Dios y estaban revestidos de un derecho sagrado. El florecimiento del comercio y de la industria dio lugar al desarrollo de las ciudades y a la aparición de una incipiente burguesía, la cual exigió a los príncipes que mantuvieran la libertad y el orden necesarios para el desarrollo de la actividad comercial. Esa población urbana también demandó un papel en el gobierno de las ciudades para mantener su riqueza. En Italia se organizaron comunidades que arrebataron el control del país a la nobleza feudal que incluso fue forzada a residir en algunas de las urbes. Las ciudades situadas al norte de los Alpes enviaron representantes a los consejos reales y desarrollaron instituciones parlamentarias para conseguir voz en las cuestiones de gobierno, al igual que la nobleza feudal. Con los impuestos que obtuvieron de las ciudades, los príncipes pudieron contratar sirvientes civiles y soldados profesionales. De este modo pudieron imponer su voluntad sobre el feudo y hacerse más independientes del servicio de sus vasallos.

Decadencia

El feudalismo alcanzó el punto culminante de su desarrollo en el siglo XIII; a partir de entonces inició su decadencia. El suben feudamiento llegó a tal punto que los señores tuvieron problemas para obtener las prestaciones que debían recibir. Los vasallos prefirieron realizar pagos en metálico a cambio de la ayuda militar debida a sus señores; a su vez éstos tendieron a preferir el dinero, que les permitía contratar tropas profesionales que en muchas ocasiones estaban mejor entrenadas y eran más disciplinadas que los vasallos. Además, el resurgimiento de las tácticas de infantería y la introducción de nuevas armas, como el arco y la pica, hicieron que la caballería no fuera ya un factor decisivo para la guerra. La decadencia del feudalismo se aceleró en los siglos XIV y XV. Durante la guerra de los Cien Años, las caballerías francesa e inglesa combatieron duramente, pero las batallas se ganaron en gran medida por los soldados profesionales y en especial por los arqueros de a pie. Los soldados profesionales combatieron en unidades cuyos jefes habían prestado juramento de homenaje y fidelidad a un príncipe, pero con contratos no hereditarios y que normalmente tenían una duración de meses o años. Este ‘feudalismo bastardo’ estaba a un paso del sistema de mercenarios, que ya había triunfado en la Italia de los condotieros renacentistas.

Su papel en el desarrollo político

La figura jurídica del feudo estaba contenida en el derecho consuetudinario de Europa occidental y en aspectos feudales como la tutela y el matrimonio, la reversibilidad y la confiscación, que continuaron en vigor después de que la prestación militar hubiera desaparecido. En Inglaterra las posesiones feudales fueron abolidas por ley en 1660, pero se prolongaron en algunas zonas de Europa hasta que el derecho consuetudinario fue sustituido por el Derecho romano, proceso concluido por el emperador Napoleón a principios del siglo XIX.


A continuacion la "Rueda del Feudalismo"


Organizacion Social

ORGANIZACIÓN SOCIAL



Imagen de un Rey en la Edad Media.
La sociedad medieval estaba muy estratificada, encontrándose distintos escalafones dentro de una clase social. Tenía estructura piramidal y en general, se dividía en tres estamentos o grupos sociales.
El Rey: Se encontraba en la cima de la pirámide.  Todos le rendían tributo y por encima de él sólo se concebía a Dios.
La Nobleza y Altos Prelados: Los grandes señores feudales (nobles) eran propietarios de extensos feudos.
Los altos prelados (cardenales, arzobispos, obispos y abades) solían ser los segundos o terceros hijos de los nobles. También fueron en muchas ocasiones titulares de señoríos.
La Iglesia y los Caballeros

Los caballeros: no poseían ningún feudo y eran vasallos de otro señor. Mantenían un caballo y poseían armas propias. Dentro de este grupo había a la vez muchos niveles de poder en función del vasallaje establecido entre ellos.
Los monjes y clérigos:  Solían ser los hijos de campesinos libres, que buscaban en la mayoría de los casos un medio para salir de la miseria. Los monjes vivían en monasterios gobernados por un abad, apartados de la vida cotidiana y dedicados al rezo y al trabajo. En esta época, algunos eran los únicos que tenían cultura, y gracias a ellos conocemos hoy muchos libros que se encargaron de copiar e ilustrar, llamados códices. Los sacerdotes vivían en el castillo o en la villa cercana al mismo.

Siervos / Trabajadores (+ campesinos) / Soldados.
El tercer grupo está formado por los que trabajan, siendo en su mayoría campesinos aunque podían practicar otras profesiones. Vivían en el castillo o en las aldeas que éste tenía alrededor, bajo la protección del señor feudal. Los campesinos formaban dos grupos bien diferenciados:
 Los villanos: habitaban las aldeas y villas. Eran hombres libres, aunque sometidos al vasallaje del señor. Cultivaban sus propias tierras o las del señor.

Los siervos de la gleba: trabajaban las tierras que el señor o el monasterio, no eran libres. Si se vendía o regalaba la tierra a otro señor o a la iglesia estos siervos eran vendidos o regalados con ella. Trabajaban solo por la comida y la casa y todo lo que producían era de su amo. Eran como esclavos.
El tercer grupo está formado por los que trabajan, siendo en su mayoría campesinos aunque podían practicar otras profesiones. Vivían en el castillo o en las aldeas que éste tenía alrededor, bajo la protección del señor feudal. Los campesinos formaban dos grupos bien diferenciados:


Organizacion Politica

 ALTA EDAD MEDIA

Todo el entramado político  de este periodo estaba basado en una relación de poder que se llamaba vasallaje. Aunque los reyes eran quienes tenían el poder, en algunos de sus territorios o feudos lo traspasaban a un noble o a la iglesia. Esto se realizaba a través de un acto público y un escrito, pasando este noble o clérigo a ser su vasallo.

A partir de ese momento, en ese territorio o feudo ya no mandaba el rey sino el señor feudal, a quien debían obediencia todas las gentes que en él vivían, pasando a ser sus vasallos.

Era un contrato personal y cuando una de las dos partes moría, el rey o los señores, el sucesor debía volver a establecerlo mediante otro acto de vasallaje. 
Estos señores feudales podían a su vez realizar este acto de vasallaje con otros señores feudales, de menor importancia, a los que les cedían parte de sus territorios y a cambio les juraban obediencia y ayuda a su señor y no al rey.

De esta forma se creo una pirámide de dependencias desde el rey hasta los campesinos.


El rey no tenía súbditos, tenía vasallos, los cuales a su vez tenían otros vasallos, que a su vez tenían otros vasallos... teniendo todos estos señores feudales ,en sus feudos, como últimos vasallos a los campesinos.


Era un sistema muy complicado, ya que podía darse el caso de señores feudales que eran vasallos de dos reyes a la vez o de dos nobles de más alto rango que ellos. Pero a través del vasallaje, los nobles, se ayudan entre sí para defenderse de posibles ataques o de revueltas campesinas.

También se dieron casos en los que los reyes se vieron obligados a combatir contra nobles vasallos suyos que no los obedecían, pero que tenían tanto poder como el rey, por lo que no siempre lograron imponer su voluntad.


El acto por el que un señor se convertía en vasallo del rey estaba dividido en dos partes:


La primera parte se llamaba homenaje y en ella el vasallo juraba fidelidad
al rey, o al señor feudal, y se comprometía a una serie de obligaciones morales y materiales como:
  • Morales: entre este tipo de obligaciones figuraban la de guardar secretos del señor, descubrirle las tramas de sus enemigos, defenderle, darle el caballo en las batallas si perdía el suyo, ocupar su puesto en el cautiverio si caía prisionero , respetar y hacer respetar su honra.
  • Materiales:
    • El servicio militar, con un número de hombres y una duración variables, según la importancia del feudo.
    • La fianza u obligación de ayudar al señor a administrar justicia y hacer cumplir la sentencia dada.
    • Monetarios, que el vasallo debía prestar principalmente cuando el señor tenía que pagar rescate para salir del cautiverio o casaba a su hija.
La segunda se llamaba investidura y consistía en la entrega del poder, al nuevo vasallo, sobre el feudo que le era concedido.

Este contrato también se establecía entre el señor y los campesinos libres, pero las condiciones variaban, ya que el señor se comprometía tan sólo a protegerlo o le entregaba tierras para cultivarlas. A cambio el campesino se comprometía a servirse del molino, de la prensa y del hono del señor, mediante el pago de una cantidad determinada. Así mismo debía darle parte de la producción de la tierra o de prestarle un número dado de jornales al cabo del año. A todo esto
que cobran los señores a los campesinos se llama rentas.

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BAJA EDAD MEDIA 


Con el desarrollo del comercio y el crecimiento de las ciudades aparecieron fuerzas sociales y económicas que los señores feudales no podían controlar, lo que debilitó su poder.

Este hecho fue aprovechado por los reyes para intentar recuperar parte del poder que habían perdido durante la Alta Edad Media en favor de los señores feudales.

De esta forma los gobiernos de muchas ciudades, aunque no todas, se colocan bajo la protección de los monarcas para defenderse de los abusos de los nobles. A su vez los reyes aprovechan los ejércitos de las ciudades para poder enfrentarse a los nobles. De esta forma los ciudadanos de estas ciudades pasan a ser vasallos directos del rey.


Pero este proceso no fue instantáneo, sino que se consiguió de una forma lenta y progresiva.

A esta situación de vasallaje de las ciudades al rey se llega de dos formas diferenciadas:
  • Luchas entre nobles y ciudades: los beneficios obtenidos por la agricultura eran inferiores a los del comercio, por lo que los nobles pierden poder económico frente a los mercaderes. Para solucionarlo intentan aumentar los impuestos sobre los campesinos y las ciudades bajo su control. Esto hace que estallen autenticas guerras entre ambos bandos y que las ciudades busquen el apoyo de los monarcas.
  • Los reyes conceden derechos de repoblamiento (cartas pueblas) para la creación de nuevas ciudades. Para debilitar el poder de los nobles conceden el derecho a ser hombres libres a todos los que las habiten. Esto hace que muchos siervos de la gleba acudan a ellas para liberarse de la opresión de los señores y así alcanzar la libertad. Estos siervos no podían ser perseguidos por los nobles a los que abandonaban ya que pasaban a ser vasallos del rey directamente.

Esta situación de lucha entre los nobles y el rey se va a desarrollar hasta el principio del siglo XVI, donde los reyes recuperan todo el poder y comienza así la Edad Moderna.

Toda esta expansión económica y demográfica permitió a la Cristiandad pasar a la ofensiva tras muchos años defendiéndose de musulmanes, normandos, húngaros, etc.

Se realizaron varias Cruzadas, aunque las más importantes fueron las tres primeras:

La primera fue organizada por el papa Urbano II, como guerra santa, para defender al Imperio Bizantino de los musulmanes que lo amenazaban. en ella se llegó a conquistar Jerusalén y crearon un reino con ese nombre.

La segunda y la tercera se realizaron para salvar este reino del ataque musulmán, aunque al final volvió a caer en manos islámicas, las del rey Saladino.

Si quieres ver los mapas del desarrollo de las mismas pincha en el numero de cada una, que has visto antes.

Al finalizar el siglo XIV  los reinos de Europa estaban ya más o menos constituidos y al final del siglo XV ya estaban claramente formados.



 

jueves, 4 de noviembre de 2010

Economía

 ALTA EDAD MEDIA

Hemos visto como, hacia el final del imperio romano, la vida se había ruralizado por con la inseguridad producida por la invasión de los pueblos germánicos y la práctica desaparición del comercio. Este hecho provoca que sea casi imposible intercambiar productos, lo que hace que los feudos tengan que producir todo lo necesario para sobrevivir; se inicia el autoabastecimineto.


Para ello no sólo se trabajaban las tierras y se cuidaba el ganado, para producir alimentos, sino que los campesinos fabricaban sus casas, cortaban leña, fabricaban sus herramientas, etc. Las mujeres de  los campesinos hilaban, tejían y confeccionaban los vestidos.

En todos los feudos, además de los campesinos, hay personas que se dedican a otros oficios y trabajan para el señor en el castillo como cocineros, panaderos, canteros, músicos y herreros.

Los herreros eran muy apreciados, ya que fabricaban las armas que necesitaban los caballeros y soldados para la batalla.

Sin embargo la actividad económica fundamental es la agricultura y la ganadería.

El método que usaban para el cultivo de las tierras era el barbecho. Como no tenían abonos tenían que dejar sin cultivar, uno o varios años, una parte de las tierras. Metían en éstas al ganado para que se comiese las hierbas y los rastrojos y de camino abonara la tierra. El estiércol de los establos era dedicado para abonar los huertos de las casas.

Los instrumentos que usaban, en un principio, eran muy sencillos:

  • Azadas, hoces y guadañas.
  • El arado romano, muy parecido al que usaban los griegos y los romanos mil años antes.
  • El yugo, para arrastrar los carros y el arado.

Hacia finales de la Alta Edad Media, siglos XI y XII, empezaron a utilizar otros instrumentos como:

  • La collera, que permitía sujetar caballos a arados y carros.
  • El arado normando o de vertedera, más pesado y que hacía unos surcos más profundos, con lo que la tierra se aireaba más y era más productiva.

También se extendió el uso del molino de agua, que facilitó trabajos tan duros como moler cereales,
batanear telas o martillear los metales.     





 En cuanto a la propiedad de las tierras, estas se dividían en dos grupos:

  • El dominio o reserva: Se llama así a las tierras que se guarda el señor o el monasterio para que sean cultivados por sus siervos de la gleba. Dentro del dominio había muchos bosques, que utilizaba para cazar, y grandes prados, dedicados a la cría de animales (sobre todo caballos). Dentro de este dominio se encontraba el castillo o el monasterio. 
  • Los mansos: Eran las tierras trabajadas por los hombres libres o villanos. estos mansos podían ser propiedad del señor, cuando los arrendaba, o del campesino. Algunos podían estar muy retirados del castillo o del monasterio.
La mayoría de las tierras cultivadas estaban dedicadas a los cereales (trigo, centeno y cebada) y las legumbres (judías, garbanzos, etc.) En las tierras soleadas más apropiadas cultivaban vides y en  los huertos.


 BAJA EDAD MEDIA

La base de la economía en este periodo sigue siendo la agricultura, aunque como veremos después van aparecer y desarrollarse con fuerza otras actividades en las ciudades.

Debido al crecimiento de la población en este periodo fue preciso producir más alimentos para poder mantener a la población creciente. Para ello se llevaron a la práctica algunas medidas como:
  • Se talaron bosques y se pusieron en explotación nuevas tierras.
  • Aumentaron las especies cultivadas, con la introducción de nuevas variedades de cereales, frutales y legumbres. Esto influyó en una dieta más rica y por lo tanto en una mejor salud.
  • Difusión de nuevos avances técnicos, que hemos visto que aparecen al final de la Alta Edad Media (arado normando, la collera y uso del caballo en las faenas agrícolas). Estos avances aplicados en la agricultura permitieron una mayor productividad de las tierras.
Todas estas medidas contribuyeron a su vez a:

  • Un aumento de la población, ya que produjeron más cantidad y variedad de alimentos y ayudaron a reducir la mortalidad.
  • Un aumento de los ingresos de los campesinos, lo que hizo que pudiesen pagar la renta a su señor y seguir obteniendo beneficios. Por esto mejoró su nivel de vida.
A partir del desarrollo de las ciudades, muchos de los habitantes de las villas que se establecen en ellas van a desarrollar  un oficio distinto al de agricultor, apareciendo así los artesanos. La ciudad, además de mercado, se va a convertir en un taller artesanal. El excedente agrícola permite vivir en ella a estos artesanos, que venden o cambian sus productos por alimentos y materias primas que se producían en el campo. Todo esto hace que se produzca un incremento en su número debido a dos causas:

 a.- El aumento de la población y la producción agraria hace que se
      incremente la demanda de los productos de la ciudad.

 b.- Los señores y campesinos los acabaron prefiriendo porque eran
      mejores y seguramente más baratos.

Esto hace, que ante el incremento de artesanos de un mismo oficio acabaran formando una corporación para defender sus intereses: el gremio.

A menudos todos los artesanos de un mismo gremio se establecían en una misma calle, la cual recibía el nombre del oficio. Aun quedan muchas calles en nuestras ciudades y pueblos con esos nombres.

El gremio evitaba la competencia entre ellos, evitaba que nadie que no perteneciese a él pudiese trabajar en la ciudad y que en ella se vendieran productos hechos en otro lugar. Además se encargaba de adquirir las materias primas para todos al mismo precio , señalaba la calidad de los objetos y los salarios de los obreros.

En todos los gremios existían tres categorías profesionales:

  • El maestro: el taller y las herramientas eran de su propiedad. Había que hacer un duro examen para poder alcanzar esta categoría.
  • Los oficiales: cobraban un salario y alcanzaban esta categoría tras un examen.
  • Los aprendices: trabajaban gratuitamente a cambio de aprender el oficio.

Toda esta producción agrícola, ganadera y de productos elaborados hace que progresivamente se vaya desarrollando con más fuerza el comercio.

El comercio entre países, por mar , alcanzó una gran expansión en el Báltico como en el Mediterráneo. También tuvo un fuerte desarrollo el comercio terrestre en toda Europa, como puedes ver en el mapa, pero fundamentalmente fue muy activo en la zona que unía Flandes con el norte de Italia.

Todo esto influyó de una forma decisiva en la entrada en Europa de la ciencia y la filosofía clásicos a través de los contactos con los árabes.



En el desarrollo del mismo tuvieron una gran importancia las ferias, que se diferencian de los mercados por durar varios días seguidos y acoger mercancías y mercaderes de distintos tipos y países.

Estas ferias provocaron el desarrollo de la banca, las letras de cambio y los préstamos.

El comercio local o comarcal se desarrolla en los mercados, que se celebran en las ciudades cada semana o diariamente.